Millos ha sido ese amigo con el
que he estado en las buenas, en las malas, en el optimismo y también en el
dolor. Un amigo que me ha entregado las
mejores alegrías y las más duras tristezas.
Siempre me he sentido orgulloso,
a pesar de saber que hubo momentos nefastos en la época de Gacha, y luego con el
chueco García, de ser parte de la familia azul.
Creo que nunca dejaré de llorar recordando
esa navidad de 2012. Aunque lo vi campeón en el 87 y en el 88, esa fecha de hace apenas 14 meses, se guardó en el mejor lugar del alma, porque aprendí que la
vida da revanchas y que soñar en vivo y en directo es posible.
Por eso, y por miles de motivos y
razones que no caben en palabras, pero que ya quieren salir de mi cuerpo, hoy
debo decir que tengo una sensación de vergüenza carcomiendo el alma.
Lo que está pasando en lo
institucional y en lo deportivo, me da vergüenza. Entiéndanme bien, no me avergüenzo
de la institución, sino que siento vergüenza de los dirigentes y de la
improvisación que estamos viviendo en lo deportivo.
Este Millos del comienzo del 2014
no me representa. No lo hace ni como
hincha que soy, ni como socio que ayudó a rescatar, y mucho menos como asesor
del proceso que se hizo desde José Roberto Arango.
Quisiera ganarme el Baloto y comprarle a Millos a esos que
nos rescataron, (por que este es un tema de plata) pero que luego –por andar defendiéndose
de sus fechorías- lo tratan como si fuera un equipo de segunda, de barrio, y no
el equipo más importante del país.
Señores jugadores, directivos, técnicos: sépanlo muy claro,
esto es Millos, este equipo se respeta por su tradición, por la memoria de Alfonso
Senior, por su hinchada, pero sobre todo, por su dignidad.
Dejen ya de experimentar, de vender versos y cuentos, de
menospreciar al hincha. Millos resurgió no para decaer a los dos o tres años,
sino para demostrar que es tan grande que nada nunca lo podrá acabar.
Espero, como los millones de hinchas, que el domingo, ante
Nacional no nos avergüencen. Ni los directivos, ni los jugadores.
La hinchada estará presente, alentará, apoyará, de manera
pacífica, porque quiere un Millos digno de su nombre, y no está vergüenza que
hoy mal nos mercadean.
Que el domingo sea el resurgir de millos, pero también el
llamado de atención público a los directivos para que recuerden que acá solo
hay una meta: la excelencia en lo deportivo, administrativo y financiero. Un equipo
ético, correcto, y ejemplo. un equipo campeón y protagonista. Bien manejado adentro y afuera.
Esto es Millos, carajo, el equipo que tiene una hinchada como
el mar -como dijo Mayer Candelo- una hinchada que uno la mira y la mira y nunca
se acaba.
A respetar, y a acabar ya esta vergüenza!!!
@andresgomezv