El estado de ánimo precompetencia
debía ser de ilusión, de esperanza, de coraje, pero no de tristeza. Al elevar la
no ida de Falcao a la noticia de interés,
al ponerla en primer plano, no se estaba mandando el mensaje correcto.
Claro que a Falcao lo vamos a
extrañar, claro que es un crack y un referente, pero centrar todo en él, es olvidar
que los que pueden jugar son más importantes que los que no. Es olvidar que hay
un equipo, y que ese equipo es el que va a luchar.
Un error de comunicación de una
Federación que había aprendido a comunicarse bien. Una Federación que está
haciendo las cosas bien. Un protagonismo que sobraba para la tristeza. Pekerman
hizo bien en poner la cara y en agradecerles a los jugadores que no fueron,
pero se equivocó al no haberle puesto punto final a tiempo, en no haber elevado
a los otros 23, QUE SI VAN, a la altura de protagonistas frente a millones en el
país que los veía con expectativa.
Se hubiera podido llevar a
Falcao, Muriel y Perea a la rueda de prensa, y dejar que cada uno entregara su mensaje y ya. Ellos
tres se iban. Luego, era clave darle paso a los que jugaban, a la ilusión, a la
esperanza. Eso era lo correcto. Esa es la gratitud que se debe tener con los caídos,
pero el reconocimiento con los que siguen de pie.
Ojalá, el estado de ánimo de la selección suba, (y lo que yo
sentí ayer sea un estado pasajero) ojalá la concentración en los importante
esté clara, y ojalá podamos darle a los Tres Tristes Tigres que no van, pero
sobre todo a los 44 millones que no podemos ir al mundial, que no podemos
enfundarnos la camiseta, el orgullo de saber que los 11 o 23 que jueguen en
Brasil, lo harán con el alma.
El fútbol es un estado del alma, y esta selección lo que
necesita es no perder su esencia: entender que es un equipo, alegre, unido y
talentoso, que no depende de nadie (por más crack que sea) para ilusionar a un
país. Un equipo, que rinde homenaje con goles y alegría, no con tristeza.
@andresgomezv