CONFESIONES DE UN HINCHA

Desde pequeño me prometí ser hincha. Nada más que eso. Un mendigo del balón, del fútbol, un incondicional de Millos, un seguidor de jugadores talentosos, un vagabundo de estadios.

Canalla


Los hinchas de Millonarios no somos asesinos. Ni lo son los de Nacional, Santa Fe, Medellín, América y cualquier otro de los más de 36 equipos que hay en la A y la B. El hecho de que unos delincuentes, vándalos, asesinos profesen el cariño por un equipo – o porten una camisa- no los hace representantes del mismo, ni puede llevar a meter a todos los hinchas de ese equipo en el mismo saco.

Los hampones lo son, sin importar raza, credo, nacionalidad o equipo por el cual hinchan. Igual que los corruptos.  El problema no está en el fútbol. El fútbol no es la causa de la violencia.

Seamos serios. Estigmatizar a los hinchas de Millonarios, o de cualquier otro equipo, y culpar al fútbol es no entender ni el país en el que se vive, ni el fútbol como esfera cultural en la cual se desarrollan las pasiones humanas.

Los hinchas rechazamos la violencia porque nos impide vivir el fútbol en carnaval. Porque todos anhelamos poder llevar la camiseta y el alma sin miedo. Los hinchas rechazamos todo acto estúpido, injustificado y toda agresión.

Pero también rechazamos las medidas populistas de los gobernantes, que buscan a las barras para conseguir votos, pero luego las abandonan. Los hinchas rechazamos a los medios de comunicación que incentivan la violencia, la rivalidad, las “guerras” y luego se hacen  las asombradas ante la violencia.

Los hinchas rechazamos a los directivos que promueven el odio, que no pagan sobre la mesa, que tratan a los jugadores como prostitutas y luego esconden sus vergüenzas como quien arruma polvo debajo de un tapete.

El fútbol es una expresión cultural, con un trasfondo social. No es la causa de la violencia, sino por el contrario, un espacio como pocos de catarsis, democrático como pocos, de amistad, en donde por 90 minutos el amor por un equipo llena el alma de vida: no de muerte. Sin fútbol, seriamos un país y una sociedad aún más violenta.

Podría seguir, como quien deja escapar a un delantero por la banda, pero no lo haré. Hoy, solo quería reiterar que el fútbol no es la causa de la violencia, que el hecho de que un asesinos simpatice con un equipo no hace a los otros millones de hinchas simpatizantes del asesino ni complaciente con sus causas; y que en la violencia que genera el fútbol la culpa es de todos, así como la solución: periodistas, dirigentes, jugadores, autoridades, pero que no se logrará transformar nada, hasta que los que toman decisiones no entiendan la esencia y la raíz del fútbol, de las barras, del entorno y dejen de mirar a los hinchas como delincuentes y al fútbol como el problema.

El problema es otro: injusticia, pobreza, falta de oportunidades, ladrones de cuello blanco, impunidad, etc.

Eso sí, ojalá a todo asesino, corrupto, ladrón, (sin importar si tiene o no camisa de un equipo) la justicia cuando lo juzgue sea justa y le de sanciones acorde a sus actos. Sin justicia no hay posibilidad de progreso.  

El fútbol, es lo más importante de lo menos importante, pero la vida humana es lo más importante hoy, mañana y siempre.

Paz en el fútbol.
@andresgomezv